¿Quién no recurre frecuentemente a una fuente de calor para conseguir el peinado deseado? Secadores, planchas y tenacillas forman parte de la rutina diaria de belleza de muchos, ya que por todos es conocido que el calor es ideal para trabajar y moldear el cabello a nuestro antojo. Sin embargo, como todo, no es bueno abusar y cuando utilicemos estas herramientas, deberíamos saber cómo hacerlo para no perjudicar nuestro cabello. Lo primero de todo es introducir en nuestro cuidado diario un protector térmico y, en caso de tener las puntas abiertas, un buen sellador de puntas.
Secadores, planchas, productos de acabado, cambios hormonales y la contaminación son solo algunos de los causantes de la pérdida de la barrera protectora natural del cabello. Un cabello que pierde la capacidad propia de protegerse es más fácil que se vea agredido y perjudicado en parte de su estructura, sobre todo en la zona más frágil por ser la que más tiende a perder la hidratación: las puntas. Existen productos que corrigen la apariencia las puntas cuando se han abierto, actúan como una cremallera que les devuelve su forma original, nutriéndolas e hidratándolas. Si no quieres cortar, recurre a un buen sellador de puntas y repara tu melena.
Por tanto, son siempre necesarios los gestos de hidratar, acondicionar y sellar nuestra melena para que luzca fuerte y sana. También, seguir unos hábitos que minimicen los daños durante el lavado y peinado, como no frotar el cabello con una toalla, peinar suavemente y evitar las horquillas y peines metálicos. Si vamos a utilizar herramientas de calor, aplicar previamente un protector térmico y, en el caso de planchas y tenacillas, no hacerlo jamás con el cabello mojado, eso le podría provocar daños irreparables. Aplicar estas herramientas con un exceso de agua, literalmente cuece el cabello.
En cuanto a los secadores, en invierno son casi imprescindibles, ya que salir a la calle con una melena mojada puede acarrear un buen catarro en los días más desapacibles. Además, con las prisas tendemos a utilizarlo con el calor más intenso para acabar antes y, más aun, si lo cepillamos para darle forma. El uso de un secador demasiado caliente puede dañar la estructura del cabello hasta deshidratarla, favoreciendo la aparición de las puntas abiertas o irritando el cuero cabelludo. Por eso, es recomendable utilizar un secador con diferentes potencias y temperaturas, así como no abusar de la opción de calor más intensa. Es importante adaptar la potencia utilizada al tipo de cabello, cuanto más fino (más frágil), menos caliente. También es muy recomendable separar unos 20 cm el aparato del cabello y mantener en movimiento el secador para no concentrar demasiado el calor en una sola zona. Para reducir el tiempo de exposición a esta fuente de calor, no lo seques directamente al salir de la ducha, sino que elimina el exceso de humedad envolviendo el cabello en una toalla. De este modo, cuando vayas a secarlo, no estará tan mojado y necesitarás usar menos tiempo el secador.
Las planchas y las tenacillas forman parte de la vida de muchas, consiguen modelar cualquier tipo de cabello, sea como sea, y permiten lucir una melena de lo más lacia con cabellos rizados de base o al revés, levantar las curvas de los más lacios. Si vas a comprar unas planchas, que sean de cerámica o de titanio, ya que mantienen la temperatura de forma más estable. Además, éstas últimas se calientan más rápido y proporcionan cuidado iónico, lo que asegura tener que pasar la plancha menos veces. Otra norma fundamental es no pasar jamás las planchas o las tenacillas con el cabello mojado, pues, como hemos dicho antes, la cutícula y estructura capilar pueden verse muy comprometidas.
El protector térmico es imprescindible en todas las ocasiones, pero si tu cabello se ha aplicado algún tipo de tratamiento del color (está teñido o con mechas), aun más. Esto es debido a que un cabello tratado químicamente es más seco y con el empleo de las planchas o las tenacillas lo deshidrataremos aun más, llegando a provocar roturas si no está debidamente protegido. Puedes utilizar el formato que mejor se adapte a tus necesidades y preferencias, en crema una vez el cabello está seco pero antes de aplicar las planchas, o en espray a unos 20 o 30 centímetros. En ambos casos, puedes hacerlo antes de utilizar una fuente de calor por todo el cabello o mechón a mechón mientras vas pasando la herramienta; aunque siempre de media melena a puntas, en la raíz no es necesario. El protector térmico no solo crea un escudo y previene los daños en tu cabello, sino que, además, facilita el peinado y evita que el calor se localice solo en un área. ¡Todo son ventajas!