Durante la menopausia, el cuerpo cambia. Lo sabemos, lo sentimos, pero rara vez se habla de cómo esos cambios afectan a nuestra relación con lo cotidiano: la ropa, el vello, el espejo. Muchas mujeres descubren con sorpresa que en esta etapa aparece vello en zonas nuevas como el rostro, el mentón o el pecho, o que su piel —más fina y sensible— reacciona mal a la cuchilla o a la cera. En este contexto, la depilación láser se posiciona como un gesto de autocuidado profundo, práctico y duradero. No se trata de perseguir un ideal estético, sino de sentirse a gusto en la propia piel. En Germaine Goya, centro estético de referencia en Madrid, cada vez son más las mujeres mayores de 50 que apuestan por el láser como una herramienta de libertad.
- Cambio en el patrón del vello
Los cambios hormonales pueden provocar la aparición de vello en zonas donde antes no existía, como el rostro o el pecho. El láser permite eliminarlo de forma definitiva, sin agresiones ni irritaciones. - La piel madura necesita más cuidado
Con la edad, la piel se vuelve más fina, seca y sensible. Métodos como la cera o la cuchilla pueden resultar agresivos. El láser, en cambio, respeta la estructura cutánea y evita micro lesiones. - Comodidad y ahorro de tiempo
La depilación deja de ser una rutina constante. Con el láser, en pocas sesiones se consigue una reducción permanente del vello, lo que supone más tiempo para una misma. - Recuperar el control corporal
Para muchas mujeres, el vello nuevo o rebelde es un recordatorio incómodo del paso del tiempo. El láser se convierte en una herramienta para recuperar una imagen propia con la que sentirse cómoda. - Un gesto de autocuidado, no de sumisión estética
La decisión de depilarse no responde a imposiciones externas, sino a un deseo íntimo de bienestar. Es una forma de decir: “Sigo cuidándome, para mí”. - Aumento de la autoestima
Verse mejor tiene un impacto directo en cómo una se siente. Muchas mujeres que optan por el láser en esta etapa aseguran sentirse más seguras, más libres, incluso más atractivas. - Ideal para zonas delicadas
El rostro, la línea del bikini, el cuello o el pecho: zonas sensibles donde otros métodos son incómodos o dolorosos. El láser permite tratar estas áreas con precisión y sin dolor.